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Fin de la Sociedad PDF Imprimir Correo electrónico
Como toda institución de la Iglesia católica también la Sociedad del Apostolado Católico tiene un fin especifico para el que se fundó. En el curso de sus 170 años los fines originales de San San Vicente Pallotti Vicente Pallotti se fueron actualizando según las exigencias de la situación de la Iglesia y del mundo. Después del Concilio Vaticano II (1962-1965) la Sociedad asumió la tarea de redefinir sus fines, tomando en consideración la idea original del Fundador, el desarrollo histórico y las exigencias actuales de la Iglesia. No es algo fácil presentarlos simple y concisamente, de modo inmediatamente comprensible incluso para quienes no están acostumbradas al uso de una terminología teológica y canónica. Se puede destacar un orden en los fines que la Sociedad procura realizar. La “razón de ser” más alta de la Sociedad es la que tiene en común con la misión de Jesucristo y de la Iglesia, es decir, “reavivar la fe y reencender la caridad en todos los miembros del pueblo de Dios y difundirlas en todo el mundo, “para que haya cuanto antes un solo rebaño con un solo Pastor”.
Ese fin universal que tiene que realizar toda la Iglesia, se concreta para la Sociedad en el concepto del apostolado “católico”, es decir, “universal” que para San Vicente Pallotti se hizo la idea central de sus actividades y de sus escritos teológicos. Tal concepto presupone que todos los bautizados pueden y deben cumplir la misión apostólica, cada uno según sus posibilidades individuales e irrepetibles.
Generalmente podemos decir que el fin de la Sociedad es la promoción de la colaboración entre los miembros de la Iglesia, el clero diocesano, los religiosos y las religiosas y los laicos, para cumplir lo más completa más eficazmente las tareas apostólicas.
Ese fin se realiza en la forma concreta e institucional de la Unión del Apostolado Católico. La Unión es una asociación de fieles que viven siguiendo el carisma de San Vicente Pallotti y se disponen a la colaboración entre laicos y clérigos, seculares y consagrados.