La espiritualidad se basa esencialmente en la de San Vicente Pallotti y se refleja en nuestro tiempo sobre todo por medio de los diarios espirituales del Fundador.

A menudo se define a San Vicente Pallotti como “apóstol y místico” dado que en su espiritualidad hay una íntima conexión entre la vida activa y la contemplativa.
Cada espiritualidad se define por una serie de conceptos característicos y se manifiesta en una imagen especifica de Dios y del hombre, en una escala de valores y en un concreto estilo de vida. Se expresa también en las oraciones oficiales y en las celebraciones litúrgicas.
Los rasgos esenciales de la espiritualidad palotina se concentran en la idea del apostolado “católico”, es decir “universal”. Se puede decir que todos los elementos de la espiritualidad palotina están en relación con el apostolado universal de todos los fieles.
Los rasgos esenciales de la espiritualidad palotina se expresan sintéticamente en la Ley de la Sociedad que dice que “el espíritu que anima a todos los miembros de nuestra Sociedad obtiene siempre nuevo ardor por el amor que Cristo trajo a la tierra. Apóstol del eterno Padre, él manifestó al mundo que Dios es el Amor Infinito y llama al hombre, originalmente creado a imagen de Dios y engendrado de nuevo a la garcía con su muerte, a entregarse sin reservas a Dios y al servicio del prójimo y a colaborar para la salvación del mundo”.
Los miembros de la Sociedad “tienen como regla la caridad generosa que se complace en servir y no busca su propio interés (cfr. 1 Cor 13). Esa caridad es fuente y fuerza de nuestro trabajo apostólico y de nuestra vida en común. En ella encuentra su unidad nuestra dedicación a la salvación de los hombres y nuestra vida espiritual. (…) En la Sagrada Familia de Nazareth y en la primera comunidad de Jerusalén encontramos el modelo para vivir unidos en la caridad y dedicarnos juntos a la realización de nuestro apostolado”.
Ley SAC nros. 10 y 13).